Continuamos con las otras dos transgresiones que podemos revisar antes de Rosh Hashaná:
Adulterio.
Esta transgresión tiene distintas
connotaciones, la obvia es mentir y engañar a tu pareja o a la gente en
cualquier otro ámbito, corromper la pureza de algo, pero también cuando una
persona desea las cosas de los demás. Hablamos de deseos envidiosos o celosos.
Encontramos esta transgresión cuando
quieres cosas que no te pertenecen. Veámoslo así: Está bien ver cosas e inspirarse para
querer tenerlas o ganarlas, pero así si no estoy dispuesto a hacer lo que se
necesita para tenerlo, pero lo quiero agarrar. Arrebatar podría ser la palabra adecuada.
Querer tener cosas por las que aún no se tiene el mérito o preparación, quitar a otro lo propio, interferir en una relación o en un reconocimiento o bendición ajena.
En este rubro podemos considerar también el tener falta de
apreciación de las bendiciones que yo tengo, la niñez que tuve, la familia que
tuve, etc. en realidad es justo lo que necesitaba mi Alma. No apreciarlo se
considera dentro de esta categoría.
Lashon Hará (La
Mala Lengua / La Mala Palabra)
La mala lengua
tiene que ver con cualquier cosa que decimos, que desmotive a alguien a hacer
su trabajo espiritual, que le confunda, o que haga dudar a otros sobre de algo o alguien.
Cuando digo algo positivo pero la intención no viene del lugar correcto se considera
Lashon Hará. Que bonito tu vestido (y por dentro estás siendo irónico o sarcástico).
Cuando criticamos o
hablamos mal de alguien, cuando rompemos ante otro la imagen de otra persona.
Eso es irreparable porque lanzas una energía malvada con tus palabras que
después ya no puedes recuperar. Eso horrible que dijiste va propagándose como
un virus y aunque tú lo originaste, se sale completamente de tu control ya
detener la reacción.
Solemos decir irresponsablemente cosas que hacen daño todo el tiempo, que
manifiestan cosas negativas, hablamos de más. Se abren aperturas terribles si
en vez de decir lo que es justo o correcto sólo digo lo que me conviene decir.
Ser «mal hablado» cuenta como mala lengua si tu intención es herir o
dañar el valor de alguien.
Contar las intimidades o secretos confiados también podemos incluirlo.
Revísate en estos
cuatro niveles. Sin cabeza dura. Nadie está libre de alguna de estas acciones,
así que no te defiendas de más; entra humilde al ejercicio, no cultives culpa
sino responsabilidad.
Prana Raquel Pascual Mejía – Psicoterapeuta Gestalt – Coach
