Comenzamos con el libro de Éxodo, que nos conecta con el nivel de Jojmá, el siguiente
paso después de la inspiración del plan maestro del nivel de potencial que tuvimos en Génesis.
Con este inicio, también inicia un periodo que a veces es de ocho semanas y a veces de seis, dependiendo de si es año bisiesto, que se conoce como Shovavim, un acrónimo de los nombres de las porciones que conforman este libro.
La traducción de Shovavim, la entendemos como «dañoso» «perjudicial», pero más normalmente como «Travieso». Nos explica Ruth Rosemberg que esta palabra aparece en el libro de Jeremías y que hace referencia a conductas no muy terribles, incluso un poco dulces.
Veamos cual es la importancia que esto tiene para nosotros y cual es la oportunidad que nos dan estas semanas. El primero en hablar de esto es Rabi Isaac Luria, el primero en
mencionar ciertas prácticas y consciencia que debemos tener.
Menciona El Arí, que el propósito es corregir, pero en particular la corrección de derramar
esperma, el gasto de este, más en este tiempo más que en ningún otro tiempo.
Como nosotros no somos alumnos primerizos, o al menos no de los que nos vamos con la finta de leer y entender directo, sabemos que esto no tiene que ver solo con el tema de derramar esperma, sino de derramar POTENCIAL DE VIDA.
Todo lo que tenemos en potencial que gastamos en pequeñeces o en cosas inútiles, esa energía de vida que se nos va en tonterías y pequeñas acciones que pueden parecer incluso inofensivas, traviesas, casi como acciones inocentes como se mencionaba arriba, travesuras que pueden parecer hasta dulces.
Todos tenemos pérdida de energía en cosas simples, enojos frecuentes sin mucho sentido (¿si recuerdas un día de tráfico en la ciudad?) Rabietas que haces porque crees que alguien te habló feo, miles de momentos que nos encienden a lo tonto. Comentarios que hacemos fuera de lugar, bromas tontas y aparentemente intrascendentes que a la mera hora nos conducen a un caos, perdida de tiempo, enemistades, ofensas etc.
