cambio en el que restringimos nuestros impulsos negativos por unas cuantas
semanas o meses sólo para regresar nuevamente a nuestros viejos hábitos. Me
refiero al cambio duradero que trae más felicidad a nuestra vida y a la vida de
otros.
¿Alguna vez has notado que obtenemos un estímulo de energía
cuando nos comprometemos con un cambio en nuestro estilo de vida? Pero ¿por qué
seguimos el patrón en el que, cuando la elevación inicial se agota, nos
encontramos de regreso en el punto de partida, peleando con las mismas
tendencias contra las que batallamos antes?
La Kabbalah nos enseña que
existe una fórmula para el cambio duradero:
- Dejar ir el pasado y renunciar a nuestros rasgos destructivos e insensatos.
- Comprometerse a reemplazar esos comportamientos que no nos estaban
funcionando con nuevos comportamientos proactivos que sí lo hagan. - Resistir las ansias por la energía que una vez gratificó a nuestro ego
cuando nos encontrábamos en un estado del ser más bajo y primario. En resumen:
No mires atrás.
Al igual que un
alcohólico en recuperación debe resistirse a una bebida, nosotros debemos vernos
como «egohólicos» en recuperación quienes deben incesantemente desafiar
las tentaciones y las trampas de nuestro pasado, y no sucumbir ni regresar a los
viejos hábitos. Ésta no es una tarea simple ya que el camino más fácil es
siempre más atractivo y ejerce una enigmática y poderosa atracción en nosotros.
Del mismo modo, es importante también recordar que si nos desviamos del
camino, siempre se nos da la oportunidad de aprender de nuestros errores y de
comprometernos nuevamente.
Ahora es un buen momento para asumir
nuevamente ése compromiso. En esta semana tenemos una poderosa energía en el
cosmos que nos dará asistencia para deshacer las ataduras a cualquier
comportamiento negativo o egoísta que sinceramente deseemos dejar en el pasado.
Esto nos ayudará a recordar lo insensato que resulta cambiar la plenitud
duradera por aquello que ya no nos sirve.
No mires atrás. El viejo tú
aún vive allí.
Mira hacia adelante y verás todo lo que estás
destinado a ser.
Todo lo mejor,
Yehuda Berg
