Jueves, 4 de junio de 2015
Todos y cada uno de nosotros tenemos ciertas pruebas que pasar en
nuestra vida: elevaciones por las que tenemos que pasar, dolor que
necesitamos sentir, procesos de limpieza que debemos experimentar,
misiones específicas que tenemos que lograr. Es por ello que nos
pusieron aquí en la Tierra.
Si
podemos ir por la vida con el entendimiento de que todo lo que
enfrentamos y cada lugar en el que nos encontramos está ante nosotros
para llevarnos a otro nivel de espiritualidad, entonces podemos avanzar
cada día con un nuevo tipo de fortaleza y certeza.
De hecho,
aunque quizás nos quejemos de nuestras luchas, si de verdad
entendiéramos el proceso en el que estamos, nos daríamos cuenta de que
todo está donde debe estar; y que no lo recibiríamos de otra manera.
Karen Berg
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Algo que nos llega a pasar frecuentemente en nuestra trayectoria de vida es entender las cosas de una forma «predeterminada», tener un cristal de color específico, desde donde miramos la realidad, y adoptarlo como «el único paradigma cierto»; lo comentaba alguna vez con una colega psicoterapeuta: un momento en que «tu ética personal juega en tu contra».
¿Reconoces ese momento en ti mismo?
Y por favor que no se piense que estoy atentando contra la ética de nadie, me parece altamente loable que alguien tenga una jerarquia ética de valores, sin embargo me parece muy necesario y valioso re-visitarla con ojos nuevos y con una cierta periodicidad, a partir de experiencias que vamos integrando, nuevas informaciones, nuevas perspectivas o puntos de vista que vamos ganando, de manera que no nos tengamos que quedar eternamente con las elecciones de la infancia o la juventud cuando ya tenemos muchas más herramientas en estos otros momentos que podemos denominar «madurez»…ojo, la edad no determina que madures, sino que en verdad hagas los movimientos y cambios en tu consciencia que te lleven a un nivel de entendimiento que así lo demuestre y tenga acceso a esos nuevos recursos ¿No crees?:
Si todo te sigue impactando como cuando eras un niño o un adolescente y sigues resolviendo con la misma «falta de pericia emocional»…Tienes problemas ¿No crees?
Parte de nuestra transformación tiene que ver -desde la óptica de la Psicoterapia Gestalt- de «actualizar la experiencia»…algo que visualmente me imagino como cuando después de escribir un párrafo nuevo en la computadora, doy shift y salvo…doy «refresh» y lo nuevo se integra…de pronto algo novedoso está plasmado y disponible para que podamos hacer «uso de»…
¿Porqué seguir con nuestra mirada niña únicamente? No se trata de desecharla, sino de distinguirla, reconocerle su valor, SI, pero quizás podamos aún cuando podamos conservar la entereza y claridad que demostraba nuestro niño interior, no mantenernos destinados a que ese sea nuestro único recurso, porque los retos de la vida adulta seguramente nos van a poner en necesidades que tenemos que «aprehender» o de lo contrario «aprender» y ya en ese punto los eventos pueden ser un tanto…Impactantes y dolorosos…
En Kabbalah hablamos mucho de la vasija, de engrandecerla para poder recibir más la Luz del Creador, las bendiciones, y esto no es otra cosa sino tener la capacidad de contener más…espero que un adulto pueda manejar con más pericia un problema diplomático que un niño de cinco años ¿No esperas lo mismo? Tener más CAPACIDAD (la capacidad de la vasija ¿Cual otra?).
Así mismo también desde Kabbalah lo hemos mencionado con los conceptos «Katnut» y «Gadlut»:
Katnut quiere decir
niño, consciencia de infante, de quien está disfrutando demasiado, está
demasiado conectado a la consciencia de su cuerpo que es la del deseo
de recibir para sí mismo, o lo que podemos decir El Oponente, nuestro
Satán.
Cuando una persona está en Katnut,
muchas cosas del mundo físico la están controlando. Compra la blusa que
no necesitaba porque la blusa «lá compró a ella», come el pastel que no
quería porque el pastel logró atraerla lo suficiente, y fué más fuerte que
su consciencia. =)
