permanecer abajo.
Existen muchos mantras que pueden ayudarnos a través
de los momentos en los que resbalamos: ¡Súbete de nuevo al caballo!
¡Levántate y sacúdete el polvo! ¡No hay errores si aprendemos de ellos!
Pero ¿qué hay de los momentos en los que caemos y simplemente no sabemos
cómo levantarnos?
En algún punto esto nos ocurre a todos. Existen
momentos en los que parece que no podemos encontrar una salida de la oscuridad.
Todo parece incorrecto. Nada de lo que hemos hecho parece estar funcionando.
Nada se siente bien.
Uno de los grandes kabbalistas, el Baal Shem Tov,
enseñó un increíble secreto. Si escoges continuar en momentos como estos, a
pesar de la falta de deseo o claridad, si tomas la decisión de seguir hacia
adelante a pesar de los momentos difíciles, al final no sólo verás las razones
por las cuales éste era el proceso que tenías que atravesar, sino que verás una
verdad incluso más grande: Que realmente nunca caíste porque todo era parte de
un plan más grande.
¡Este es un obsequio inimaginable! Existe una gran
diferencia entre tener fe en que todo ocurre por una razón y de hecho comprender
las razones tú mismo. Rendirnos es lo que nos alejará de alcanzar ese estado de
claridad. Gracias a la perseverancia es que vemos la película
completa.
Nunca te rindas. Descansa si debes hacerlo, pero
¡no renuncies!
Con perseverancia no sólo tenemos éxito
sino que también develamos las bendiciones que yacen ocultas en nuestros
fracasos.
Todo lo mejor,
de su hermano, un buen día vino Di-os y le dijo a Jacob: tienes que volver a tu tierra, tierra en la que se y
se encontraba su hermano Esau, quien llevaba cultivando rabia y enojo durante todo este tiempo.
forma de lidiar con el Satán es darle un pedazo a el, si estoy por ejemplo una
discusión con alguien es una frase que siempre dice el Rav, que algo bueno
viene de la luz, pero algo perfecto no viene de la Luz, si es muy bueno no
viene de la Luz. No puede ser perfecto tiene que haber algo que me incomode en
el proceso para que sea el proceso correcto porque tuve que darle un pedazo al Satán,
si no me quedo sin el pan y sin el pedazo.»
