través de las ciudades europeas enseñando y ayudando a las personas, y en una
ocasión tuvo que escoger entre quedarse en la casa de un sabio en la Kabbalah o
en la casa de un ladrón.
¡Puede que te sorprenda que escogiera quedarse
en el hogar del ladrón! A pesar de que el hombre era un erudito, también tenía
un gran ego. El Baal Shem Tov dijo: “Donde sea que haya ego, no hay espacio para
Dios”. El ladrón, sin embargo, incluso con toda su negatividad, no sentía que
era mejor que alguien más. Él realizaba acciones negativas, pero no tenía ego.
Tenía espacio para aprender y cambiar. Pero una persona que piensa que tiene
todas las respuestas no siente necesidad de cambiar.
Esta es una de mis
historias favoritas porque ilustra una lección tan importante para aquellos de
nosotros en un camino espiritual: Reconocer que no lo sabemos todo es un
prerrequisito para alcanzar sabiduría.
Esto no solamente aplica para
nuestro estudio de Kabbalah. Puede aplicarse absolutamente a cada aspecto de
nuestras vidas. Si nos adentramos en una situación pensando que tenemos todas
las respuestas, o incluso creyendo que tenemos gran sabiduría espiritual, no
aprendemos la lección que la Luz destinó para que aprendiéramos. Esto aplica
para todo, desde una reunión de negocios hasta un simple almuerzo con un amigo.
Para ser una vasija, un recipiente de la Luz, tenemos que volvernos humildes.
Tenemos que deshacernos de nuestro ego y nuestro conocimiento para estar vacios.
Tenemos que reconocer que cada persona en nuestras vidas es un mensajero de la
Luz, sólo si estamos abiertos a escuchar.
Este entendimiento puede
también darnos una perspectiva renovada cuando se trata de enfrentar nuestros
desafíos. Muchas veces cuando no tenemos las respuestas o no podemos encontrar
las soluciones, nos sentimos frustrados. Pero es en estos momentos precisos
cuando estamos más abiertos para recibir la Luz al hacer nuestro trabajo
espiritual.
Mientras más llenos estamos con nuestros propios
pensamientos, menos espacio hay para la Luz.
Vacíate a ti mismo de tus
ideas y la Luz encontrará su entrada.
Todo lo mejor,
Yehuda
