Yehuda Berg
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¿Has oído el término «consorte»? Bueno, pues es el que se suele utilizar cuando alguien de la realeza desposa a un rey o reina, cualesquiera que sea el caso, y el significado tiene que ver con empezar a correr con la misma suerte que esta persona. Cuando aceptas ser el consorte, aceptas correr la misma suerte que la persona con quien has adquirido ese compromiso…¿Ah verdad?
Como en el caso de la película «El Discurso del Rey», la esposa que siempre fue tan leal y tan incondicional le dice, porque de principio no había querido aceptarlo como novio…porque siendo alguien que podía ser nombrado Rey de Inglaterra en cierta medida, ella prefería no correr el riesgo de que eso le pasara y empezar a tener una vida «real» de tantas demandas, sin embargo, cuando había observado su tartamudez pensó, «eso nunca sucederá porque no lo elegirán por ese problema» (no es cita textual, es como lo recuerdo).
Pero la vida los colocó en si tener que asumir el reinado, y ella estuvo, no enfrente, no atrás, sino junto a él, apoyándolo, ayudándolo, amándolo, siendo amada y siendo consorte todos los días de su vida, aún cuando el ya había dejado este mundo, con la grandeza de humildemente ceder su prioridad, a la del Rey.
En las relaciones que pensaste…¿Podrías dejar tu propia «suerte», por seguir la de alguien más? Interesante reflexión.
Feliz día
Prana Pascual

qué bueno preguntarnos hasta dónde vamos? gracias Prana