Jueves, 17 de enero de 2013
El Rey David escribió en los Salmos que cuando
una persona reza, debería sentir que es pobre. ¿Qué quiso decir con esto?

Cuando nos acercamos al Creador y pedimos algo, no podemos hacerlo desde
la conciencia de: “yo merezco”.

En realidad, no merecemos nada. Estamos
pidiendo prestadas todas las bendiciones que recibimos, y todas ellas pueden ser
arrebatadas de nosotros en cualquier momento.

De hecho, no existe algo
que alguna vez hayamos hecho para merecer la vida que hemos recibido del
Creador. ¿Hemos ganado el derecho a despertar otro día? ¿Qué esfuerzos hicimos
ayer por el aire que respiramos en este preciso momento? ¿Por la salud que
tenemos? ¿Por las amistades que atesoramos?

Es una paradoja increíble:
Cuando sabemos que no merecemos nada, conectamos con la Luz y podemos recibirlo
todo.

Yehuda Berg
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