mi atención. Mientras mostraba una nueva línea de productos con opciones
innovadoras, el narrador dijo: “Los trofeos y los premios pueden elevarte, pero
también pueden retenerte. A menos que preguntes ¿Qué sigue?”.
La primera
idea que tomé a partir de esto es que si permanecemos abiertos, podemos
encontrar sabiduría incluso en los lugares menos probables (¡sí, incluso en un
comercial para automóviles!). Pero hay una lección más importante que ese
comercial transmite, uno que es muy oportuno ya que concierne a las enseñanzas
de la Kabbalah.
Existe una energía en el cosmos en esta semana que puede
hacernos propensos a sentir nostalgia. Tal vez nos encontremos realizando varios
viajes en la autopista de la memoria y nos sintamos como Ed Bundy. Si
puedes recordar, Ed era un personaje en la serie de televisión “Casado y con
Hijos” (Married with Children). Él era más o menos un saco de papas y,
desde su cómodo sofá, Ed recordaba los días de gloria en los que hacía
touchdows para el equipo de futbol americano de su escuela secundaria.
Todos tenemos un poco de esta cualidad dentro de nosotros. Encontramos
comodidad en el orgullo de nuestro pasado, ya sea en los trofeos que hemos
ganado, los tratos de negocios que hemos realizado o incluso los hijos que hemos
criado.
La verdad es que, sin importar quién eres, todo lo que has
alcanzado hasta ahora es simplemente un pequeño destello de todo lo que puedes
alcanzar. Debido a que descansamos en los laureles del ayer nos sentimos
saciados y el apetito que una vez nos motivó para manifestar grandes cosas
disminuye. Es importante estar orgulloso de nosotros mismos y apreciar todo lo
que hemos hecho, pero no a expensas de nuestro crecimiento continuo.
Incluso si tienes 85 años de edad, has encontrado la cura para una
enfermedad mortal y ganas el Premio Nobel de la Paz, mientras estés en esta
tierra, siempre existe algo más por hacer.
Lo que hemos alcanzado
hasta ahora es limitado, pero el potencial de todo lo que podemos hacer
permanece ilimitado. Preguntarnos a nosotros mismos “¿Qué sigue?” puede
propulsarnos para merecer mayores alturas de plenitud.
Todo lo
mejor,
Yehuda
él no estuviera listo sino que los israelitas no lo estaban, no lo están, pero
manda para ti estos espías dales la oportunidades de ver que no lo están.
