Sábado 30 de abril de 2016
El amor es un trabajo duro. No es simple ser amado ni es simple amar.
Para amar, debemos entender que la Luz de Di.os es de ambos, tanto tuya como mía. No podemos robarnos energía entre nosotros. La única manera correcta es compartir esa energía que nos hemos merecido a través de nuestro propio esfuerzo espiritual y de crecimiento.
Hoy, mantente alerta de cómo interactuas con tus seres amados. ¿Estás en un lugar en que´das energía o tomándola? Estás abierto a permitir a otros compartir su Luz contigo? ¿Estás abierto a recibir amor?
Karen Berg
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Desde mi perspectiva, el amor tiene una paradoja: tiene que ser espontáneo, pero tiene que haber sido trabajado. Ambas cosas son verdad para poder realmente contener el amor en una vasija que le albergue y le permita crecer.
Muchas veces, el amor toca nuestras vidas y nosotros somos realmente incapaces de reconocerlo, o de apreciarlo, mucho menos de brindarlo, lo cual es tan difícil como recibirlo sin miedos, sin cobros de expectativas o sin romperlo por tonterías.
Cuando aún estamos en ese punto en que cualquier banalidad nos parece suficiente para romper el amor como una pompa de jabón, es que aún no teníamos la capacidad de preservar esta energía que es a su vez sutil pero también la más potente que puede haber en nuestras vidas.
Por eso esta es la primera séfira que corregimos. Todo lo demás no puede tener unidad y cohesión hasta que somos capaces de asimilar esta energía que como vemos puede tomar distintos nombres: amor, compasión, generosidad, benevolencia.
Hoy es el último día de Chesed, y seguiremos avanzando, pero no me gustaría que pasemos de largo esto: Amar es una capacidad que se desarrolla. Nacemos con ella, pero no la podemos dejar pequeña, tiene que crecer junto con nuestra consciencia para que nuestra vida tenga realmente la posibilidad de Dar y Compartir, así como de disfrutar también el Recibir.
«Hoy es siete días, que son una semana del Omer»
