Estamos en la porción llamada Tzav (ordenar)que es prácticamente igual que la de
la semana pasada,salvo algunas pequeñas diferencias que es donde debemos poner más
atención.
Al leer esta porción hay una palabra dominante que
es fuego y se refiere al fuego del altar que se quemará en los sacrificios, un
fuego continuo que deberá estar siempre encendido.
El Zohar explica que en cada flama hay flama blanca, flama negra y fuego
azul, y estas corresponde a los tres tipos de almas: Cohen, columna derecha, Levi columna izquierda, Israelita que
es la columna central. La flama no puede mantenerse por su cuenta, tiene que estar siempre
conectada con algo que no puede crearse por sí mismo, sino que siempre debe estar conectado a
algo físico, una vela, una antorcha, un leño, una sustancia combustible. Siempre conectada.
El fuego puede arder en muchos niveles y despierta
distintas fuerzas. Depende del ser humano.
tenemos que lidiar con la rutina que nos puede atrapar fácilmente, el automatismo, lo que damos por hecho o por sentado. La vida no puede ser mero existir para los humanos que tenemos esta conexión espiritual con lo Alto, hay que alimentar la flama con deseo, con iniciativa, con proactividad.
Prana Raquel Pascual – Psicoterapeuta – Coach
Basado en clase de Ruth Rosemberg 2019
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