La historia bíblica de Ekev ilustra un
momento crucial en el viaje físico de los israelitas. Moisés se levanta frente
a ellos cuando estaban ya listos para cruzar el río y entrar en la Tierra
Prometida. Antes de continuar, Moisés enfatizó la importancia de soltar la
negatividad mientras completaban su viaje: “Circunciden su corazón” les dice y
no sean de “cuello rígido”. 

Al vagar en el desierto por 40 años, los israelitas
habían adquirido algo de equipaje emocional. La esclavitud y una serie de
incidentes traumáticos dejaron al pueblo de Israel con corazones endurecidos y
llenos de testarudez.

Es natural que la opresión y la lucha dejen una huella en
nuestras almas. Las experiencias dolorosas nos dejan sintiéndonos vulnerables,
un momento oportuno para el ego, el deseo de recibir para sí mismo,
para adentrarse y echar raíces. 

Moisés comprendió esta falla en la naturaleza
humana. Antes de que los israelitas pudiesen habitar la Tierra Prometida, debían
estar listos en términos espirituales. Por ende, Moisés los exhortó para que
dejaran ir sus egos y para que se conectaran los unos con los otros y como
resultado, se conectaran con la Luz. 

Él les dijo a los israelitas: “No digan en
sus corazones ‘el señor me ha traído a esta tierra debido a mi rectitud’” Una
advertencia en contra del ego.

El deseo de recibir para otros derriba los muros que el ego levanta y nos une.

A través
de la compasión circuncidamos nuestros corazones y aprendemos lo que realmente
significa compartir con otros. 

Como nos recuerda el Imam Rauf: “Nuestro
objetivo y nuestra misión es que seamos una fuente de compasión, activadores de
compasión, actores de compasión, hablantes de compasión y hacedores de
compasión… La compasión en la tierra se da, está en nosotros. Todo lo que
tenemos que hacer es sacar a nuestros egos del camino”.

El Centro de Kabbalah Internacional

Fuente https://www.kabbalah.com/es/articles/let-go-of-ego/